Las finanzas personales consisten en realizar por un lado un ejercicio de introspección para concretar la estructura de nuestro pasivo (en qué plazos/riesgos queremos consumir) y por otro un ejercicio de estimación de nuestro activo (plazos/riesgos de producción/rentas) e intentar realizar las operaciones necesarias para que ambos (activo y pasivo) casen en tiempo y forma y la producción llegue en el momento y con la seguridad con la que queremos consumir.